Archive for 3 abril 2010

SIN PRISA, SIN CRITERIO, SINVERGÜENZA… (vol. 1)

abril 3, 2010

Amiguetes…

Pensaba escribir un post disculpándome por haber tardado tanto en actualizar,. He estado buscando una excusa lo suficientemente molona como para que me dejara en buen lugar e, incluso, que pensarais que vosotros en ese caso aún habríais tardado más en escribir. Pero no la he encontrado. Luego he optado por buscar el equivalente internetero a las enciclopedias médicas de toda la vida, para localizar una enfermedad preocupante, pero no demasiado, que justificara mi ausencia. Pero he tenido que dejar de leer porque tenía todos los síntomas de todas las enfermedades y ya me veía en urgencias echando la noche.   Y tampoco es plan. Al final he decidido, con generosidad y modestia, escribir un decálogo de verdades universales indiscutibles. Con un par.

DECÁLOGO DE VERDADES UNIVERSALES INDISCUTIBLES

1.- Quien no come queso no es de fiar.

Esta verdad universal indiscutible se basa en un estudio científico de campo realizado por mí, que comencé cuando tenía ocho años. En esa época  empecé a clasificar a la gente entre los que les gustaba el queso y los que no. Los que pertenecían al segundo grupo no me caían, en general, demasiado bien. Eran personas oscuras, de mirada torva y hablar cansino. Con los años observé que, en la mayoría de los casos, no les gustan los gatos, ni el picante y miran raro a las minorías étnicas. No son de fiar. Ésto es así. No porque lo diga yo, si no porque es así y punto.

2.-  El azul marino y el negro no pegan.

Ésto lo corraboraría cualquier madre a la que le pregunteis. Y si lo dice una madre, por supuestísimo que es verdad y sanseacabó. Además, hay hechos históricos que lo acreditan. A saber: que Marta Sánchez vistiera así a sus bailarines en los noventa, que algunos economistas combinen estos colores sin pudor para ir a trabajar y que las modernas empiecen a usarlos juntos combiando prendas de un color con complementos del otro. Una horterada como otra cualquiera. Además, hay una vieja leyenda centroamericana que dice que si te vistes con esos dos colores te puede dar dengue hemorrágico. Y no hay más que hablar.

3.- El odio es incondicional, el amor no.

Así es, queridos. No nos engañemos. Cuando queremos a alguien, queremos que nos quiera. Queremos que nos preste atención, que se preocupe por nosotros, que nos llame, que nos busque… esas cosas que esperamos todos cuando queremos a mucho a alguien por muy poco que lo merezca. Sin embargo el odio es sincero y  profundo. Se odia incondicionalmente, con independencia de lo que el otro sienta por nosotros. Se odia, además, sin prisas y sin esperar nada a cambio. Se odia sin frivolidades. No se odia al más guapo, más rico, más alto… se odia al que se lo ha ganado a pulso, generosa e intensamente. Y ésto es así.

4.- Los pelirrojos no son buenos.

Se les reconoce porque tienen la piel blanquecina, muchas pecas pequeñas muy juntas y el pelo color naranja. Recuerdan todo el rato a las manchas de ketchup en las camisetas, a los raspones de pequeños en las rodillas., a la Semana de las Tetas Grandes… Dan grima. Seguramente ni les guste el queso ni los gatos y, casi seguro, que dan la mano así blandita; como si en vez de cinco dedos tuvieran cinco salmonetes, como si en vez de los buenos días te dieran una untada de mantequilla  y como si en vez de un día cualquiera fuera el fin de los días y le hubiesen enviado desde el infierno para anunciártelo. Dan mala suerte fijo. Como testimonio personal diré que no he conocido a ninguno que sea buena persona. Ya está. Ya lo he dicho.

5.- Todo lo que escuece, cura.

Porque sí. Porque el mundo está hecho así. Si tú te haces un raspón y no tienes agua oxigenada cerca, pues te echas colonia. Que también escuece. ¿Por qué? Porque cura. ¿Y por qué cura? Porque escuece. Y eso vale para todo. Porque es verdad y punto. No va a ser casualidad que siempre te curen con cosas que escuecen. En realidad lo que pasa es lo contrario: que todo lo que cura, escuece. Si existiera algo que curase sin escocer, ya lo estarían usando. Pero no. Hasta el betadine escuece. Si me apurais, hasta el aloe vera escuece un poco. Lo que pasa es que huele bien. Y eso, si eres chica, compensa.

Continuará…

… pronto…

… probablemente.