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Yo y Mis Cosicas

agosto 29, 2010

Que como estoy de vacaciones (viva el ocio, viva el asueto) se me había olvidado que tengo un blog. Pero que estoy bien, gracias, y voy a actualizar. Que voy:

CINCO COSAS ABSURDAS QUE ME PASAN Y QUE SI NO LAS ESCRIBO AQUÍ YA ME DIRÁS TÚ DÓNDE LAS PONGO

(o cómo actualizar un blog semi-abandonado cuando no tienes nada mínimamente interesante que contar)

COSA NÚMERO UNO o primera cosa:

No soporto las cosas redondas y pequeñas. No se por qué, pero me provocan un rechazo tal que me puedo llegar a poner muy tonta. Y cuando digo “muy tonta” quiero decir MUY TONTA. No soporto, por ejemplo, los botones. Detesto las camisas, llevo vaqueros de cremallera y doy gracias todas las mañanas por la invención del velcro. No como lentejas ni aunque me aten.  No las comería aunque fuera lo único comestible sobre la faz de la tierra y estuviera al borde de la muerte por inanición. Antes me como a mi madre a la plancha y sin mayonesa, fijate lo que te digo. Y las monedas me provocan un rechazo horrible. Llevo siempre dos monederos: uno para las monedas, por si no puedo encasquetárselas a nadie, y otro para los billetes y las tarjetas (que es el único formato dineril que soporto tocar). Mis parejas han sufrido, a lo largo de los años, el cargar con mi cambio o encontrarse por todas partes moneditas abandonadas. Tampoco me gusta jugar al parchís, ni a la oca, ni a ningún juego cuyas fichas sean pequeñajas y redondas. El confeti tampoco es algo que me apasione, aunque reconozco que con tanto colorín es mi preferido dentro del asqueroso mundo de las cosas pequeñas y redondas. ¿Qué le voy a hacer? Soy una esteta…

COSA NÚMERO DOS o segunda cosa:

Desde hace un año, aproximadamente, vivo permanentemente instalada en una campaña para recuperar palabras en desuso que me parecen hermosas. Son tan monas y están tan injustamente tratadas, que yo las utilizo siempre que puedo. Aunque eso signifique que a veces me miren raro o no me entiendan. Me la suda. Todavía recuerdo con cariño el caluroso día del verano pasado en que fuí a quejarme al encargado del metro de Valencia porque estaba lleno de guiris apestosos que venían de la tomatina de Buñol. (Inciso: Buñolenses que me leeis, tengo una pregunta para vosotros y es la siguiente… ¿Es necesario?. Fin del Inciso). El caso es que el buen hombre del metro me miraba con incredulidad mientras yo le decía que aquello era un atropello, un despropósito, un cambalache, un guirigay…Ah, se me olvidaba… también me abanicaba enérgicamente. Porque yo soy muy de llevar abanico en verano. Como si fuera una señora mayor pero sin serlo.

A lo que iba. Las palabras que he recuperado hasta el día de hoy son: gaveta, bisoñé, piscolabis, zarcillos, maravedí, cartapacio, ágape, alfeñique,  botarate, pizpireta, ósculo, finado, zote… Y me dejo alguna muy fijo. Si quereis uniros a mi campaña, os estaré eternamente agradecida y, además, podemos intercambiarlas.

COSA NÚMERO TRES o tercera cosa:

La gente en general, los desconocidos de infantería, me puede caer bien o mal por las cosas más tontas del mundo. Y sí, hablo de la gente que me cruzo por la calle y con la que nunca cruzo una palabra ni sabré jamás cómo se llama.

Me chifla (y le deseo que tenga un gran día) la gente que lleva camisetas con frases de pelis, los que sonrien por la calle, los que leen mientras caminan, los que se paran a acariciar a un gato, los que llevan calcetines de distinto color, los que llevan gorros o sombreros (pero no los que parece que van disfrazados a lo Jordi Mollá el día que quiere pasar desapercibido pero ser reconocido), los que andan como si dieran saltitos, los que llevan bolsas de tela, los que cuando llueve andan sin paraguas, los que compran flores en los puestecitos de la calle, los que comen gominolas mientras caminan…

Me cae fatal (y les deseo que les cague una paloma) la gente que habla a gritos por el móvil, los que llevan libros de autoayuda o best sellers (odio esta palabra pero no encuentro un sinónimo molón), los que andan por debajo de la cornisa con paraguas cuando llueve, los que frenan en seco delante de los escaparates, los que llevan pantalones amarillos,  los que huelen a pachuli, los que siempre tienen mucha prisa, los que acaban de escapar de la portada de una revista de tendencias, los que tiran desperdicios al suelo…

COSA NÚMERO CUATRO o cuarta cosa:

A veces me pasa que me empeño en hacer cosas sin que medie en absoluto la razón. Más bien por intervención directa de la ausencia de ésta. Nosesimexplico. Vamos, que a veces se me mete entre ceja y ceja hacer cosas absolutamente demenciales y no paro hasta que lo consigo. El último perrenque especialmente reseñable (y absurdo hasta rozar casi el dadaismo) fué en Riga, donde me empeñé en ir una noche a un karaoke letón en el que solo había rusos borrachos y la letra de las canciones estaba en cirílico. Y hasta allí arrastre a mi compañero de viaje, que fué abrazado por dos rusos ebrios hasta decir basta, y a dos amiguetes a los que, desde aquí, les agradezco que nos acompañaran y que no pensaran que estoy loca.

En mi historial de “Absurdeces que NO Pude Dejar de Hacer” hay de todo: desde cenar cosas de un solo color a ir a un bingo con una bombona de butano, pasando por ir a desayunar a un puticlub de carretera o cantar en público una de Azúcar Moreno en la ciudad colonial de Santo Domingo con coreografía incluida. Hay veces que no puedo parar… Y lo peor de todo es que siempre arrastro a alguien conmigo en éstos periplos demenciales. Desde aquí os pido disculpas a todos los que lo habeis sufrido.

COSA NÚMERO CINCO o quinta cosa:

Me flipa la vergüencica ajena. No lo puedo remediar, pero disfruto enormemente con esa sensación. Bueno, hasta un límite. Llega un punto en que, si la sensación es más cercana a la pena o la rabia que a la vergu, no lo soporto. Una amiga mía, bella y talentosa como solo mis amigas pueden serlo, dijo una vez que la vergüenza ajena es como una señora gorda que se te sienta encima. Y tiene razón. Pues bien, yo soy tan fan de la señora gorda, pero TAN FAN, que recuerdo con nostalgia la emisión de “Confianza Ciega” (Jo, Nube), he visto todas las temporadas de “Granjero Busca Esposa” (menos ésta, pero por razones ajenas a mi voluntad), leo de vez en cuando los foros de “Hazteoir” y “Libertad Digital” e, incluso a veces, he visto el “Diario de Patricia” (o de quien sea). “Mujeres y Hombres y Viceversa” me parece un inventazo y en mi casa se celebró una fiesta tropical mitiquísima en la final del primer “Supervivientes”, por no hablar de la que celebramos en casa de mi amigo Juanqui para la final del primer “Gran Hermano”. Y nunca estaré lo suficientemente agradecida al Señor Llutuf por descubrirme la existencia de Wendy Sulca, Delfín, La tigresa de oriente, Paquita la del Barrio y tantos otros que tan buenos ratos nos han dado.

Y nada… que les dedico esta actualización a mis amigos Diana y Víctor y que prometo actualizar muy pronto y juro que será con algo interesante de verdad y que yo he venido aquí a hablar de mi libro y saludo a mi madre que me estará viendo. Muchas gracias y hasta pronto.