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Sevilla es la nueva Barcelona, Barcelona es la nueva Amsterdam

septiembre 13, 2009

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Amiga Adorable ha pasado unos días en Valencia avecmua y eso siempre mola. Después de un pequeño periplo demencial (que podeis leer haciendo pupita aquí) llegó a la muy fallera estación del Norte a las diez y cuarto, hora local. Allí la esperaba yo, en decimonónica actitud y cargada de los absurdos regalos con los que el Sr. Rocher me había agasajado (Sí, he vuelto a caer en la trampa). Y que, por cierto, algunos nos vinieron estupendamente para nuestro día playero, todo sea dicho de paso.

Entre otras cosas, hemos ido a la playa, hemos cenado quesos y patés en un lugar donde saltaban los plomos, hemos dado elegante esquinazo a ligones de barra, hemos cenado sushi, bebido jopazos, hecho repostería (algún día os daremos la receta del “capricho helado de melocotón con corona de frambuesas”), leido y releido el “Hola”… Incluso, viviendo peligrosamente, Amiga Adorable se coló en el metro. Flipenlo como yo lo flipé en su momento.

Pero a lo que iba… Estábamos Amiga Adorable y yo tostando nuestros cuerpos al sol, cuando, tras un drámatico momento en el que yo perdí un miembro (ésta es otra historia y no se si la contaré algún día…) o antes, no lo se,  me comunica que Sevilla es la nueva Barcelona, que se lo ha oido decir a un moderno en una entrevista en Nosedónde. Flipen again.

Me explica, no sin antes amenazarme con darme una colleja si no paro de tararear la misma canción tol rato, que en Sevilla se va a hacer un concierto de güandei tipo “sucursal del FIB” y que eso la convierte en la nueva Barcelona. Según palabras del moderno antes citado, que era uno de los organizadores. Claro, no te jode. No vas a decir que Sevilla es la nueva Teruel, porque entonces no existiría y nadie iría a tu concierto.  Así pues, tras reflexionar sobre ésta afirmación, nos metimos, sin darnos cuenta y sin ser nosotras nada de eso, en un bucle infernal en el que no podíamos parar de decir que Talcosa era la Nuevatalotra. Por ejemplo:

Valencia es la nueva Mónaco.- porque mientras Amiga Adorable y yo disfrutabamos de nuestra jornada playera, se oía de fondo el rugir de los fórmula 1 recorriendo el circuito urbano de la capital del Turia. Como Mónaco, oiga.

Barcelona es la nueva Amsterdam.- por las bicis. Que cada vez hay más y casi son un peligro de cagarsen.

H&M es el nuevo C&A.- que todo lo que vimos en un arranque consumista era como muy de grandes almacenes años 60. Todo muy bata de la tía abuela y cosas así.

Los restaurantes asiáticos son los nuevos restaurantes chinos.- porque ahora hay mil, como antes había mil chinos. solo que ahora son asiáticos porque suena más elegante y más cool. Juegan con la confusión. Lees asiático y dices: ¿será un japo? Y no, amigos. Que los japos son como chinos pequeños cabreados y sofisticados.

Adriana Abascal es la nueva Isabel Preysler.- Y si no, al tiempo.

Andreíta Janeiro es la nueba Paquirrín.- Solo que a ella no le va a servir lo de ser simpática e hija de famosos para pillar cacho como al otro. Y esa niña va a ser fea, eso lo decimos ya. Que cuando la enseñan pixelada se le nota que no tiene barbilla y que es tirando a fondona. Y sii eres hombre puedes ligar siendo feo y gordo si tienes una pizca de gracia y algo más (llámalo dinero, llámalo alcohol en sangre de la incauta, llámalo aidonou…  A las pruebas me remito.), pero si eres chica… Aaaaaay, amigas. Si eres chica tienes que tenerlo todo, hijas mías. O por lo menos, que lo parezca. (Aquí enlazaríamos con el concepto “falsa guapa” y se me alargaría el post. Así que otro día…)

Belén Esteban es la nueva Diana de Gales.- La princesa del pueblo, ¿mentiendes? Y más después de este finde , con tol dramón del defensor del menor y que si le quitan la custodia de la nueva Paquirrín. Ésta cualquier día espicha en un tunel de la M30 perseguida por la Patiño con la vena loca.

Bear Grylls es el nuevo Hugh Jackman.- No hace falta que lo explique, ¿no? Pero si por el primero fuí capaz de ver una peli basada en un cómic de superhéroes o algo así (esas cosas de chicos), por Bear soy capaz de ver veinte veces cómo  se come un gusano del tamaño de algunas aldeas gallegas.

Y se que me dejo alguno importante. Pero menos mal que Amiga Adorable aparecerá en cualquier momento por esa puerta, entrará en éste bar contoneando sus caderas y, mientras se pide un jopazo como Dior manda, nos contará alguna de las que faltan. Que haberlas, hailas.

Y vosotros, queriditos, ahora que habeis pillado el concepto (además de descubrir que mis amigas y yo nos entretenemos con cualquier cosa) ya estais enumerando vuestros Nuevos Loquesea. Que este es un  bar interactivo. Y se aceptan propinas en formato comentarios.

P.D.: Y vayan preparándose para las próximas actualizaciones, señores. Que Amigo Imposibledenoquerer está llevando a cabo una investigación de campo para mi próximo post, y Amiga Monérrima tiene un finde pendiente en la tierra de la orxata i los fartons. No digo ná y lo digo tó.

Soluciones Fáciles a Problemas Cotidianos (vol. 1)

julio 10, 2009

Amiguetes:

Éste bar, además de ser un estupendísimo lugar de encuentro donde Amigo Imposibledenoquerer puede ponerse ciego de ron gratis, es también un lugar donde aprender cosas superimportantes de la vida. Y hoy empezamos nuestro espacio “Soluciones Fáciles a Problemas Cotidianos”. Queda inagurada esta sección…

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Supongamos que tenemos un problema cotidiano normal. Uno de infantería… Por ejemplo, que perdemos la memoria en el metro y al salir del vagón no sabemos si estamos en Valencia o en Madrid. Es un suponer.  Y claro, como estás debajo de tierra, pues todo es igual. Aquí y en Pekín. Bueno, en Pekín igual no que los carteles están escritos en extranjero. Pero el subsuelo despista y eso es un hecho. Pues bien, amigos, os voy a dar unas claves gracias a las cuales podreis saber si estais al borde del Mediterraneo, en la ciudad donde es lo mismo tres trajes y unos zapatos de piel de potro que unas anchoas, o por el contrario estais en Madrid, donde los espias campan a sus anchas y los críticos de cine en paro roban goyas en guardarropas. Ahí es na. Las pistas:

– Si al bajar del vagón la gente que va a subir no espera a que tú salgas , te mira como si fueras un incosciente y se lanza al interior del metro como si a los primeros les dieran un bonometro gratis y algo de cariño…  

VALENCIA. Tendrás que pelear para salir y, como te descuides, serás empotrado por la fuerza de la masa contra la puerta contraria y verás por la ventanilla, impotente, como se aleja tu parada.

– Si al subirte en las escaleras mecánicas la gente que no anda se mantiene escrupulosamente a la derecha para dejar el lado izquiero libre para los que van  con prisas…

MADRID. En Valencia las escaleras están llenas de gente quieta hablando a gritos que no deja avanzar y que te mira mal si pides paso. Además, se paran al final de las escaleras a discutir si han bajado en la parada correcta o bien se han equivocado, provocando atasco de gente andando hacia atrás, como Maiquelyacson, para no ser engullidos por el final de las escaleras*.

– Si de pronto sube un panchito con un altavoz, una guitarra y una armónica y canta “El condor pasa” a las nueve de la mañana dentro de tu vagón y la gente no le lincha…   

MADRID. En Valencia se llevan más los gorrillas y los panchitos solo cantan “El condor pasa” en fallas y delante de un puesto de buñuelos. Casi siempre, debajo de la casa que tú habites en ese momento. En caso de que a algún panchito despistado se le ocurriese hacer lo arriba descrito, sería rápidamente apaleado por algún descerebrado perteneciente a alguna banda suburbana de tendencias algo escoradas a la derecha e, incluso, a la extrema derecha.

– Si nadie cede el asiento a una persona mayor y, además, en el hipotético caso de hacerlo el abuelo en cuestión se ofende y te dice que qué te has creido, que él puede ir de pie de aquí a Lima y volver tres veces, que él está muy bien para su edad y que ya querrías tú estar como él cuando cumplas sus años…   

VALENCIA. Aquí la gente lleva muy mal su edad. Debe ser cosa de la paella o vaya usted a saber, pero a los abueletes no les gusta nada ser abueletes. Así que evitan sentarse en los asientos que llevan la pegatina de “reservados” porque les hace parecer mayores e impedidos. Cómo si los demás les hiciesen parecer tineillers…

* Todo el mundo sabe que si se te mete el pie al final de la escalera mecánica, ésta te engulle y das la vuelta por dentro de las escaleras (que es muy estrecho y oscuro) para salir hecho papilla por el otro lado. Duele.