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Cosicas De Mi Vida (notas breves)

julio 4, 2009

Amiguetes:

Desde que soy una mujer ocupada, apenas tengo tiempo de nada. De ahí el uso del término “ocupada”. Así que este post, mientras pienso en algo interesante que contaros, va a consistir en una batería de apuntes breves sobre lo que acontece en mi vida. Allá voy:

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– Ya conozco a los camareros del bar más próximo a mi curro. Lo cual es bueno y malo a partes iguales…

– Hoy he cobrado mi primera nómina. ¡Chiquitica!

– Amigo Tarado ha venido dos veces, dos, a buscarme al curro y me ha llevado a cenar. Después de una “intensa jornada laboral” (ironic mode) es muy guay que pase eso. ¡Molas, Amigo Tarado!

– Además, me ha regalado dos cuadros molones (muuuy molones) que compró en París y que tiene en usufructo hasta que yo tenga, de nuevo, mi propia casa. ¡¡Molas again, Churri!!

– Lo mejor de la media jornada de tarde es que puedes ir por la mañana a la playa.

– Lo peor, es que la mañana se pasa volando en cuanto haces unas pocas perecitas en la cama.

– Ya no tardo cinco horas en llegar a currar. Tampoco  han vuelto a pedirme en matrimonio. Pero hoy un abuelete en el metro me ha sonreído tol rato, finalmente me ha preguntado mi nombre y me quería ceder su asiento. Una de dos: o no sabe que ya no se liga así y que su físico no le acompaña, o me cedía su asiento porque tengo pinta de ser mayor que él o, peor,… ¡¡de estar embarazada!!

– Idea para un corto: Una joven atractiva e inteligente saca un billete de ida y vuelta para un lugar del extrarradio. Además de encantadora, la joven es adorablemente despistada y se pasa de parada, bajando en el pueblo siguiente. Tiene que coger de nuevo el mismo metro pero a la inversa. Sólo es una parada, pero no sabe como, vuelve a pasarse de parada. Hartica de sí misma, decide volver a coger el metro en sentido contrario y, en lugar de leer, se dedica a mirar fijamente el letrero para no pasarse de parada. Consigue bajar en la parada adecuada y, después de su jornada laboral, vuelve a coger el metro. Saca su libro, se concentra para no cagarla y, sorprendentemente, se pasa de parada again. Tras la ingesta de varias cervezas para olvidar lo ocurrido, un camarero insultantemente atractivo le comunica que no es ella la que se pasa de parada si no las paradas las que pasan de ella. Y que si gusta le dice cosicas chachis al oido. O quizás solo dijo “son cinco con cincuenta” y ella nunca lo sabrá… Fundido a negro. O a rojo. ¡Qué más da! Nota al margen: La música no será JAMÁS de Bebe. Ni hará cameo alguno…

– Señora Madre sigue con una mamitis de caballo. Ayer me llamó tres veces. La tercera, para preguntarme si estaba mejor o peor que cuando me llamó la segunda. “Igual” le dije en tono neutro. Y ella lo interpretó como que me pasaba algo. (Nota mental: mejorar mi tono neutro) “Pero… ¿Estás bien?”. “Sí, mamá. Estoy muy bien. De verdad. Pero tu mamitis nos va a costar la salud. Te lo digo”. “Lo se. Besitos”. “Besitos”.

– Leo en un libro de Cortázar la explicación a todo: “No hay discurso del método, hermano, todos los mapas mienten salvo el del corazón”. Siempre la misma mierda. Siempre la misma… ¡Mierda!

– Quedo con Amiga Afotera en que nos vemos el domingo. Cervezas, gin tonics y cervezas. Y que el lunes desayunamos juntas en el bar casposo de la esquina. Aspiramos a, en unas  semanas, formar parte de la tertulia de la tercera edad de la mesa vecina. A corto plazo, nos conformamos con saludar a los parroquianos.

– Tengo metida una cancioncilla en la cabeza desde hace unos días. Suena más o menos así: naino ninoniiii naino naaaaaa ninonaaaaa niiiinaaaaaaaa ninonaaaaaaa niiiinaaaaaaa. Si alguien sabe cual es, por favor, que no dude en ponerse en contacto conmigo, bien vía mail, bien vía sms o como sus de la gana.

– He creado en mi curro una carpeta secreta donde guardo las fotos de abuelas fantasmagóricas vestidas de madrina que me encuentro en los reportajes. ¿Será delito? Yo ya estoy viendo una exposición en La Llotgeta… “Iaies inquietants”. Ríete tú de Bresson y compañía…

– En la cervecería de La Alameda, la camarera ya no se sorprende cuando sale a la terraza y me encuentra allí sentada, mirándola con cara de quererla bastante (A ella y a la cerveza que va a traerme en breve). Solo cambia el acompañante. Debe pensar que soy algo ligera de cascos. O algo indecisa. O ambas. Pero es discreta y nunca pregunta. Y además, siempre nos pone pececitos de esos de galleta pequeñicos y crujientes. Por mí, pueden darle los papeles YA. Firmo donde haga falta.

– Acabo de darme cuenta de que mi vida gira en torno a la cerveza. Debería enamorarme. O crear una religión. Como la cienciología, pero mejor. La cervezología. Tengo que averiguar cuantos miembros necesito para legalizarla. Si tantos millones de personas creen en un tipo con barba que convierte agua en vino y nadie lo ha visto… ¿Por que no iban a creer en la cerveza, que sí que la conocen y encima no hace falta transformarla en nada?

-Y creo que ya. Lo demás no ha cambiado: No estoy más alta, ni mas rubia ni mas en forma. Si acaso, un poco más morena. Pero ligeramente. Y con “ligeramente” lo que quiero decir es “muy ligeramente”. Pero acabo de leer que Maiquel Llacson murió calvo y sin nariz. Así que no me quejo…

Ala, voy a pensar en algo interesante e ingenioso para escribir un post en condiciones. Que éste ha sido pa salvar los muebles y fidelizar audiencia. Se os quiere…

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